jul 08 2016

Invierno de 1986

» Escrito en Crónicas por verito a las 11:15

Era Invierno del ’86, hacia frío en la costera ciudad de Viña del Mar. La ventana  de la clínica dejaba ver los colores de un día lleno de sol. Estábamos allí desde el día anterior, yo con fuertes de dolores de parto y tu esperando el momento de nacer. Afuera se escuchaban pasos rápidos de médicas, enfermeras y matronas que iban de una sala a otra atendiendo a todas las mujeres que estábamos por parir. En la sala de espera hombres, abuelas, niños y niñas esperaban noticias con los siempre no bienvenidos globos, peluches, flores y otros objetos innecesarios, para dejar sobre los pequeños veladores ubicados al lado de cunitas rosadas, blancas y celestes. En la sala 22 estábamos tu y yo,  tu sin saber lo que pasaba y yo incorporando a mi corazón y mente la incomprensible realidad que ya no seriamos cinco en la familia, que solo seríamos tu, tu hermano, hermana y yo. Era difícil asimilar en esos día de invierno, que nuestra historia estaba cambiando  drásticamente. La mañana de ese 8 de julio de 1986 solo estábamos tu y yo. Afuera no nos esperaba nadie, tu hermano y hermana estaban en casa cuidados por la tía. Eran muy chiquitos para acompañarnos. Las contracciones venían una tras otra y mis lágrimas se confundían entre la tristeza de la soledad, a la alegría que en unos momentos estarías junto a mi y en mis brazos. A las 14:30 – en medio de una cesárea difícil – sentí tu llanto y  vi tu manitas chiquitas moverse hacia todos lados. Cerré los ojos  en mezcla de alivio, alegría y temor de lo que venia para nuestras vidas. Fue entonces cuando millones de lágrimas que caían desde mis ojos se convirtieron en pájaros de colores que llenaron cada rincón del quirófano donde rápidamente te limpiaban y vestían con un gracioso traje amarillo lleno de ositos con ojos grandes. Cada pájaro cantó para ti y en sus aleteo te rodeaban alegremente haciéndote sonreír y soñar. Los vi llenarte de alegría y canto mientras te cubrían con una mantita para hacerte dormir en una cuna que no eran mis brazos.  Luego me dormí. Cuando desperté seguías en la cunita pero a mi lado. Luego vino toda la vida. La certeza del amor y la familia se aferraron a nuestros propósitos y camino. Desde ese frío invierno construimos una vida que hasta hoy florece con fuerza en cada rincón y aunque otros aseguren que nunca hubo pájaros de colores en ese pabellón, juro que los vi y que decretaron a tu historia la solidaridad que hoy es parte de tus días, la alegría que sabemos quienes te tenemos cerca, el amor a los viajes, el compromiso a la vida, a las causas justas y el cariño que me haces sentir cada momento. Han pasado 30 años y si cierro los ojos nuevamente….puedo sentir el aleteo de pájaros de colores abrazando tu historia. Te amo Tamara…..para toda la vida.

5 comentarios para el post “Invierno de 1986”

  1. Comentario de Patricia Rodríguez Toledo el 8 de julio de 2016 a las 15:13

    Que relato más lleno de significado, yo te creo que revoloteaban los pájaros .Harta esperanza por esta niña que llegaba a la vida, imagino que también miedo lleno de ilusiones y desafíos. UN abrazo inmenso para la mujer valiente y creadora que eres y a tu hija.
    Patricia

  2. Comentario de Tami el 8 de julio de 2016 a las 21:49

    qué bello mamá!!! qué emocionante tus palabras! Te amo! Gracias por todo!

  3. Comentario de Tami el 8 de julio de 2016 a las 21:49

    Qué emoción mamina!! qué bellas palabras! te amo!

  4. Comentario de Elisa el 26 de noviembre de 2016 a las 11:46

    Que bello significado le diste a tu vida y la de tu hija.
    Un abrazo

  5. Comentario de Demian el 30 de julio de 2017 a las 17:28

    Que bonita la historia, hace tiempo que no visitaba tu blog, desde tiempos anteriores al facebook y al wattapp, es tan bello leerte, quererte, tenerte. La fuerza que le das a la vida dio vida a la Tami y su solidaridad… desde muy temprano estaba marcado el camino, pero tu fuiste capaz de abrir el sendero. TE amo mami

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