feb 25 2016

Tío Mario (in memorian)

» Escrito en Crónicas por verito a las 14:56

Te pusiste cuidadosamente tu terno favorito. La corbata azul y un perfecto nudo abrazados al blanco cuello de tu camisa te dieron un aire de profesor distinguido. Arreglaste las mangas y los botones. Luego tus zapatos negros, con un brillo único de director de escuela te hicieron sonreír. Caminaste unos pasos intentando reconocer el lugar donde estabas y hacia donde irías. Miraste para todos lados un poco temeroso  y tímido de esta realidad silenciosa y nueva. Una voz de mujer te alentaba a seguir, y lo hiciste. Fue entonces cuando sentiste que el dolor había desaparecido de tu cuerpo y tus piernas y brazos recuperaban la agilidad de otros tiempos. Alzaste la voz saludando, como tantas veces, a tus alumnos y alumnas en los colegios donde trabajaste y dirigiste. Un nuevo sol  aparecía en el horizonte de tu vida, nuevas estrellas, refrescantes esperanzas. De pronto un silencio – nunca antes vivido – lo abarcó todo. Al lado tuyo un par de mujeres vestidas de celeste y blanco lloraban bajito. Una mano de mujer te acariciaba el cabello y besaba la frente. De la habitación donde estabas entraban y salían hombres y mujeres llorando. Te alegraste. Se emocionaban por ti, por tu elegancia, por tu discurso, por tus ojos brillosos de una vida sin dolores ni ataduras. Ancianos y ancianas se asomaban por los rincones a mirarte. Tu sonreíste a todos y todas y seguiste caminando. Por fin libre de  recuerdos y  frágiles realidades, por fin libre de la prisión de la vejez que oscurece el cielo y hace doler el alma. Por fin libre Tío Mario….por fin libre!

Un comentario para el post “Tío Mario (in memorian)”

  1. Comentario de Fabiola García el 10 de marzo de 2017 a las 11:21

    Hola, entré a tu blog buscando información de la metodología Lefebre-Lever y me detuve, primero en la foto de tu tío. Su imagen me inundó de mucha ternura y no pude resistirme a leer tu publicación. Desde el primer instante adiviné la despedida … y seguí leyendo, atrapada por tu relato. No te conozco ni conocí a tu tío, en esta realidad al menos, pero me emocioné con la belleza de tus palabras que dejaban entrever al maravilloso ser humano que se iba, rodeado de mucho amor y merecedor del mejor descanso. Muy bello… :-)

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