oct 11 2015

Mariposas

» Escrito en Crónicas por admin a las 22:47

Y allí estábamos en medio del camino mientras ellas volaban sobre nuestras cabezas y se posaban en nuestras manos, rostro, dedos, ojos. Iban y venían llenándolo todo con sus suaves aleteos, como si se tratase de un encuentro de danzas de divinas monarcas. Los costados de la carretera tapizados con dedales de oro cubrían cada rincón con un alegre color naranja que entraba por los ojos, llenaba el alma y nos hacia sentir el fuego de la esperanza. Ellas bailaban de a una , de a dos , bailaban en grupo, subían y bajaban con rítmicos movimientos formando mandalas negro anaranjados en el aire. Supimos que algo estaba sucediendo. Arriba, el cielo azul y quieto. Abajo los dedales de oro observándolo todo y guardando un silencio amoroso y místico. En el aire las mariposas. Pequeñas viajeras buscando néctar y agua y la calidez de un clima para vivir en armonía. Una de ellas se posó en mi cuerpo y un escalofríos recorrió mi espalda. Fue como un rayo entrando a mis células recordándome que la vida es bella, los colores vida y los sueños esperanzas. Ahí me quedé quieta. Ni un suspiro salia de mi boca. Luego llegaron otras, volaban cerca mio y sentí que entraba en trance. Una de ellas se posó en mi corazón. Se que hablaron en murmullos por  largos segundos. No alcance a escuchar que se decían, solo supe que hasta ahora mi corazón está tranquilo y en paz. Que una misteriosa sensación de equilibrio y sanidad recorre mis huesos y aparece por mis ojos llenándolos de brillo. Ya es de noche. El aleteo de estas viajeras monarcas, color negro naranja, aun se siente en mis oídos. Me asomo a la ventana, se que ellas me miran. El cielo negro y la noche llena de estrellas están calmos. Mis ojos se emocionan con lágrimas color atardecer. Las mariposas siguen en viaje. Una de ellas le habló a mi corazón y aún no se que se dijeron, solo se que una extraña sensación de alegría nostalgia se anido entre mis huesos y mi garganta.
Nota: esta historia es real. Me acompañaban mi nieta Canela y mi hija Paloma.

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